martes, 31 de enero de 2012

Amistad...

¿Amistad? Sí, es una gran palabra, una de las más maravillosas creaciones del Padre Celestial, frágil como una copa de cristal, resistente como el titanio y tan voluble como el líquido.

Los niños son los seres más espontáneos para hacer amistades, ellos no necesitan hablar el  mismo idioma, mucho menos tener el mismo color de piel o la misma religión, solo se dejan llevar por una sonrisa, un gesto, un abrazo, una demostración de afecto y entregan su corazón sin temor alguno, porque ahí está la esencia de su amistad pura… La inocencia.

Todos tenemos amigos, infinidades de amigos, pero no a todos los queremos igual, mucho menos les dedicamos el mismo tiempo, siempre hay algunos que son más especiales que otros, claro el hecho de que no estemos todos los días, escribiéndoles o pendiente de ellos, no significa que los hemos olvidado, siempre estarán ahí, en ese espacio especial que escogimos para ellos. Cabe destacar que no siempre disponemos del tiempo necesario y a veces hay circunstancias donde y como siempre me decía un gran amigo… La mente es frágil.

Yo siempre he dicho: Dios, no me diste hermanos de sangre, pero te doy las gracias por todos esos hermanos que a lo largo del camino han llegado a mi vida a través de su amistad, hermanos que están pendiente de mí, de lo que me pase, con los que peleo y me reconcilio al siguiente día, con los que he compartido momentos importantes y maravillosos, hermanos que aunque no tienen mi sangre, tienen ese lugar especial dentro de mi alma, el cual les pertenece desde siempre y para siempre.

A ustedes ¡GRACIAS!

La amistad y la confianza van agarradas de la mano, entrelazadas con un hilo de seda, confianza que nos lleva a veces a contar ciertas cosas que jamás le contaríamos a alguien más, pero no está de más estar pendiente de lo que contamos y a quien se lo contamos, suele suceder que algunas amistades no le den el valor de privacidad a esas confesiones y a la primera de cambio o a la primera rabieta van y ponen en tela de juicio sus secretos, contándoselos a quien mejor le parezca, algo que a mí en realidad me parece grotesco y falto de identidad moral, las confesiones y los secretos se cuentan en un momento de desahogo y nadie les da el derecho de publicar lo que alguna vez se les fue confiado, recuerden que alguna vez podemos estar pasando por la misma situación, y ante todo la amistad es lo que debe prevalecer.

A veces hay personas que una vez que consiguen  pareja se desligan de sus amigos, hasta aceptan que la nueva pareja haga juicio de valores sobre las amistades que tiene, llegando al punto de prohibírselas, GRAVE ERROR, soy de los que opina que las amistades de mi pareja son sus amistades y por lo tanto merecen el mismo grado de respeto que ella les da, así como también ella debe respetar las mías, lamentablemente es cierto que nada es para siempre y a la hora de la chiquita quedamos más solos que cuando comenzamos y todo por culpa de dejarnos llevar por lo que nos dicen, tus amistades son tuyas, recuerda siempre que… Primero fue sábado que domingo.

Culmino este escrito recordándoles, que es más fácil ganarse a un enemigo que a un amigo, y no dejes que una amistad por la que tanto has luchado se vaya al barranco por un mal entendido o un capricho, recuerden también, que los amigos son aquella familia que escogemos  nosotros y que Dios nos los puso allí, como una de sus tantas bendiciones.

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